jueves, 18 de agosto de 2016

Dime, espejito



Foto: Abel Leemans

- La más severa del mundo, sin duda, sois vos, mi señora.
- ¿Lo ves? Lo dice el espejo. Y tú, mejor que nadie, deberías saber que no miente.
La mujer que estaba encadenada sobre la mesa gimió:
- Por... faaaa... vor, Blannn... canie...
La reina dio otra vuelta a la manivela y la mujer chilló con desesperación.
- ¡Blancanieves murió en un tugurio en lo profundo del bosque, esclavizada por siete depravados que sólo querían una fregona que limpiase sus mugrientas barbas! ¡Yo, vieja bruja, soy la heredera legítima y he venido a reclamar lo que es MÍO!

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