viernes, 12 de agosto de 2016

Amores perros


Foto: Smerikal

- Te lo juro, no sabía que ibas a venir a cenar, si no...
- Es igual, me largo.
- Pero puedo...
- ¡He dicho que me largo!
- Pero, cariño...
- ¡Que te calles la puta boca, coño! –grita, con la mano levantada.
La mujer se encoge alzando tímidamente los brazos.
El joven se marcha con un portazo.
- Adiós, mi vida –susurra ella.
En el salón, su marido, aliviado, deja de fingir que ve la televisión.
Ella contempla su figura acurrucada en el sofá.
Después, en silencio, deja que sus pies cansados carguen con ella hasta la cama. 

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