domingo, 17 de julio de 2016

Venganza


Foto: H Assaf

- ¡Dispara, cabronazo!
El cañón de tu pistola está pegado a su frente. Es tu momento.
- ¡Hazlo, maricona!
Tres años tras él, lo tienes donde querías: encadenado en una mina abandonada.
- ¡No tienes huevos!
Violó a tu mujer delante de tus hijos. Nadie lo echará de menos. Nadie encontrará su cadáver. Nadie.
Nunca.
Apartas el arma.
- ¡Lo sabía!
Te das la vuelta y sonríes mientras te marchas.
- ¡Eres un mierda! ¿Me oyes? ¡Una nenaza! ¡Por eso tu mujer disfrutó tanto cuando me la follé! ¡Me suplicó que no parara! ¿Me oyes, nenaza? ¡Eh! ¡Vuelve! ¡VUELVE! ¡VUELVEEE!




4 comentarios:

  1. ¡Espectacular! Un disparo es muy poco castigo, un sufrimiento demasiado corto para ese criminal. Optó por lo mejor, un castigo mucho más lento. Esta idea la traté en un uno de mis relatos LA DANZA DEL CHAMÁN. Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me leeré tu relato, me has picado la curiosidad.

      Eliminar
  2. Un relato muy bueno, corto y preciso,que para castigo es brutal es merecido. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por el comentario, María del Carmen. Un saludo y feliz año.

      Eliminar