miércoles, 20 de julio de 2016

Tiempos de cambio



El nuevo terminal era idéntico al anterior salvo en un detalle: no tenía tecla Ñ. La nueva dirección consideraba que no era necesaria.
Treviño se había quejado. Lo habían despedido sin paga ni indemnización. Por lo visto, ahora podían.
Nuño añoraba a su amigo pero, ¿qué podía hacer? No era más que otro pequeño engranaje en la inmensa maquinaria del sistema.
Comenzó a rellenar la ficha diaria.
El dedo meñique de su mano derecha se detuvo, levitando sobre el teclado.
Sintió un vacío en el pecho.
Ni siquiera podía escribir su nombre.

Foto: Justus Kindermann
 

6 comentarios:

  1. Una empresa peculiar que, mandando al olvido la letra Ñ, parecía tener cierta predilección por ella para contratar a sus empleados. Cosas de la productividad empresarial. Buen micro de fina crítica.

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  2. Bueno, con lo de meter tanta ñ pretendía mostrar que, a veces, se nos quiere privar de cosas necesarias y, en cambio, se nos crean necesidades innnecesarias (valga la redundancia) sin las que parece que no somos capaces de vivir.
    Por otro lado, también está el tema de que no somos enteramente libres en todo lo que hacemos o dejamos de hacer.

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    1. Ni en quiénes somos o dejamos de ser.

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    2. Cierto. Los condicionantes externos nos marcan en lo que acabamos siendo.

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  3. Es cierto, en las compañías el poder de decisión no la tienen los empleados y eso genera un ámbito de libertad restringida y no están contempladas las necesidades de los que allí trabajan, salvo que coincidan con los intereses de los accionistas. Es muy aguda tu frase: "Por lo visto, ahora podían", en mi país, Argentina, la nueva administración del estado nos está llevando por ese triste camino. Buena reflexión Òscar. Un abrazo.
    Ariel

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    1. Yo creo que no es sólo en las grandes corporaciones o en cualquier ámbito laboral. Las restricciones de las libertades, los caminos marcados son y han sido siempre una constante en la sociedad. Antes se imponían por la fuerza, ahora tiene otras armas más sutiles como la tecnología (el "estar a la última") o la televisión.
      Un abrazo, Ariel.

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